El martes, 9 de septiembre de 2025, Israel sorprendió a la comunidad internacional al lanzar un ataque aéreo contra líderes de Hamas en pleno centro de Doha, Catar.
El suceso, que coincidió con intensas negociaciones para alcanzar un alto el fuego en Gaza, dejó un saldo de seis muertos —entre ellos cinco miembros de Hamas y un agente catarí— y provocó una tormenta diplomática que puso en jaque las relaciones en Oriente Próximo.
Mientras el mundo asimila lo ocurrido, queda claro que la frontera entre la guerra y la diplomacia es más frágil que nunca en Oriente Próximo. La sensación de inseguridad y la erosión de las normas internacionales pueden tener consecuencias imprevisibles en la región.
Pese al ataque, la cúpula terrorista de Hamas sobrevivió, lo que ha dado pie a una batería de declaraciones cruzadas y preguntas incómodas sobre la estrategia israelí, la gestión estadounidense y el futuro de la región.