Antes de jugar los cuartos de final, Paolo Guerrero se sentía en deuda. En tres partidos no había podido marcar con la Selección de Perú, pero con Bolivia se cobró su revancha. Entonado por su primer gol, buscó el segundo de inmediato. Y lo logró siendo letal en el mano a mano. Irá por el título de goleador en la Copa América 2015, tal como hace cuatro años.